El buque de la Muerte (VIII) EPILOGO
Hasta la actualidad, los marinos de todos los puertos del mundo siguen sosteniendo que, los barcos tienen alma; algunos son buenos y otros...
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-¡Los del barco! gritó, subiendo por la escalinata. Nadie contestó su llamado...
-¡Subimos a bordo! Alguien... (Silencio)... ¡Capitán Petersen! ¡Capitán!...
De pronto, se apareció ante él, subiendo de las entrañas del Galahad, el italiano... preocupado y sudoroso...
-Teniente Wells, ¡suerte que vino!, estamos abajo buscando al capitán Petersen...
-¿Qué?- Pregunto el policía totalmente sorprendido
-Fue algo muy extraño -prosiguió el italiano-, apenas llegamos nos relevamos con el grupo que salía. Los cuatro se retiraron en el mismo jeep en que habíamos venido.
Nos dividimos en dos pares como siempre, para revisar el barco y luego regresar a la primera cubierta.
No habíamos terminado de decidir quien revisaba la proa y quien la popa, cuando el capitán Petersen había desaparecido. Estábamos juntos y volteando ante nosotros en la escalera... no lo vimos más.
Desde allí estamos buscando y no lo hallamos, el barco es muy grande para cuatro personas.
Sospechando lo peor, Wells ordenó que todos los policías que lo acompañaban subieran al barco a realizar la búsqueda.
Se quedó en el puente de mando, destinándolo como centro de operaciones y coordinación de las tareas.
Se revisó el buque de proa a popa y de estribor a babor. Cubierta por cubierta y bodega por bodega, sin hallar a Petersen; pero, éste, no había bajado, debía estar aún en el buque.
El teniente ordenó una nueva búsqueda, que se volviera a revisar todo el buque, en la forma más minuciosa posible sellando las partes revisadas.
Al cabo de dos horas le llegó la noticia.
Lo habían encontrado en una de las bodegas, Wells, bajó rápidamente hacia allá.
El capitán Petersen, se encontraba echado de costado en medio de una bodega totalmente vacía.
La posición era extraña, daba la impresión de una persona que estuviera caminando.
Su cuerpo absolutamente congelado, cubierto de una gruesa capa de hielo, como si hubiera estado varios días en el Polo Norte o en un frigorífico a bajísima temperatura.
... Esa, era una bodega que guardaba granos. Si bien en sus inicios fué una cámara frigorífica, hacia más de veinte años que se malogró y, se le habían desmontado los motores y el equipo de frío...
Se cumplían los siete años que el italiano comentaba y los africanos crédulos en Shango, Walumbe, Olokun y Galana; aseguraban como un designio del más allá el pago al buque. Lo que el bisoño capitán quiso evitar.
¿Cómo murió congelado Petersen en un sitio que era sólo un almacén, sin refrigeración ninguna y en una mañana de verano?
La policía sudafricana investigó el caso de la muerte del capitán, pero no encontraron explicación -menos, responsables-.
Solamente pudieron averiguar que durante el servicio del Galahad en Inglaterra, también hubo un muerto cada siete años.
EPILOGO
Se consideró oficialmente como un "accidente inexplicable".
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De lo que pasó posteriormente con el buque, esto es lo que puedo comentarles:
El navío quedó abandonado en el puerto y retenido por deudas de aduanas, gastos de puerto y otras cosas más.
Así, se llegó al año mil novecientos noventa y cuatro, donde asumió el poder Nelson Mandela y el Consejo Nacional Africano, iniciando el fin del apartheid.
En ese mar de confusión, el viejo navío fue remolcado fuera del puerto Shepstone, en misterio y secreto absoluto, ¿para ser hundido en aguas profundas? ¿Para ser desguazado en algún otro lugar?
Lo que se esparció como un rumor, era la existencia de un acuerdo secreto entre las autoridades del nuevo gobierno negro (con sus creencias mágicas) y la firma propietaria del Galahad para que desapareciera...
Nunca se supo que sucedió con él, como fue extraña su construcción, así fue su final...
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Comentarios sobre El buque de la Muerte (VIII) EPILOGO
Me parece interesante, también habrá historias cortas.
Cosas raras.
En mi casa en la costa siempre cuando estaban sentados en el excusado, nos salpicaban gotitas de agua. A todos, pocas pero siempre y el baño era moderno, no había fuga ni nada.
Tampoco podían entrar por la ventana por que estaba interiormente. Eso pasó años, pero como eran pocas gotas y pequeñitas que podías ver en tu ropa o brazos, no se les hacía caso. hasta que una tía vino trayendo agua vendita, y lo rocio varios días sobre los rincones más.
Así desapareció, nunca más sucedió. Era ilógico lo de las gotitas pero más lo de que agua vendita desapareciera.
n.brunno
Mira, querer pasar todo por el rasero de la lógica es ilógico.
Si no, no sucederían cosas que hace miles de año suceden.
Bueno, el caso que mencionas sería diferente al del buque.
Ya que, según lo que dices parecería más bien tratarse de un espíritu, de allí el efecto del agua bendita.
En caso del barco, sería él mismo el que habría generado un ente poderoso y maligno.
Imaginemos si con agua bendita habría sido suficiente.
F. Illuminatti